Elegir ser tú mismo

Mucho de lo que ocurre hoy es lo que muchos de ustedes están haciendo ahora mismo: reprocharse a sí mismos, garabatear notas y decir: «Tengo que hacer esto, tengo que hacer aquello, tengo que hacer…». No, no tienes que hacer nada.

Lo único que deberías hacer es lo que quieres hacer. Si dejas de intentar descubrir cómo hacer las cosas como los demás quieren que las hagas, puedes escuchar esa vocecita interior que quiere hacer las cosas a su manera. Y así, puedes ser tú mismo.

Nunca conocí a mi mayor mentor. Deseaba tanto ser como él. Pero su mensaje era todo lo contrario: sé tú mismo, con intensidad apasionada.

Nadie en el mundo te va a ganar en ser tú. Nunca serás tan bueno siendo yo como lo soy yo. Yo nunca seré tan bueno siendo tú como lo eres tú. Por supuesto, escucha y absorbe, pero no intentes imitar. Es una tarea de necios. En cambio, cada persona tiene una cualificación única para algo. Cada uno posee un conocimiento específico, una capacidad y un deseo que nadie más en el mundo tiene, producto únicamente de la combinatoria del ADN humano y del desarrollo personal.

La combinatoria del ADN humano y de la experiencia es asombrosa. Nunca encontrarás a dos personas que sean intercambiables.

Tu objetivo en la vida es encontrar a las personas, el negocio, el proyecto o el arte que más te necesiten. Hay algo ahí fuera pensado especialmente para ti. Lo que no debes hacer es construir listas de verificación y marcos de decisión basados en lo que hacen los demás. Nunca vas a ser ellos. Nunca serás bueno siendo otra persona. [4]

Para hacer una contribución original, tienes que estar irracionalmente obsesionado con algo.